Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada, es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo, no hay nada inteligente en encogerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor.Todos deberíamos brillar como hacen los niños, no es cosa de unos pocos, sino de todos, y al dejar brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo, al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros
Y será tan hermoso decir ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado, el mío todo de frutilla y el de usted con chocolate y un bizcochito…
Una pasión es una pasión, no se puede cambiar la pasión… Via Antonio Rull
El sentido de lo que llamamos alma…
“Creo que el sentido de lo que llamamos alma no es tan abstracto como a veces lo vemos. Creo que es algo más simple…
Es, quizá, la esencia de nuestras sensaciones en cada momento. Quizá sea el conjunto de nuestros sentidos; la suma de nuestra percepción del mundo y el tiempo, la ecuación que calcula los cambios a nuestro alrededor y nuestra situación con respecto a ellos y programa las reacciones. Es nuestro mecanismo intrínseco pensado para aferrarnos a la vida, el que nos mantiene ignorantes y hace a nuestros pensamientos disociativos.
Quizá todos seamos un mismo alma, en diferentes dispositivos. Una gran red de máquinas compartiendo recursos energéticos con sistemas operativos parecidos, en un mismo entorno físico. Pero, ¿dónde estamos entonces? ¿y quién crea los drivers, configura los dispositivos y reparte las tareas?… es todo tan extraño…”
DK012~·

Vía Daniel López
Me gusta…
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que
decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo
hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus
acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no
pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos
serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no
sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por
no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a
éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar
objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido
esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
Mario Benedetti
Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.
- ¡Oh! – les respondió el río – aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.
- ¡Oh! – prosiguieron las flores de los campos –
- ¿Cómo no ibas a amar a Narciso?
- Era hermoso.
- ¿Era hermoso? – preguntó el río.
- ¿Y quién mejor que tú para saberlo? – dijeron las flores -
- Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza…
- Si yo lo amaba – respondió el río – es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.
Cuento corto de Oscar Wilde
Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase, amar la trama más que el desenlace
Frase que me llega via Twitter por @Alvarocrea
Dos tipos de personas…Por Francisco Alcaide
Los que te dejan ser tú mismo, y los que se empeñan en decirte cómo debes ser.
Los que se arriesgan, y los que esperan que falles.
Los que se hunden con los problemas, y los que se crecen con ellos.
Los que te animan a seguir, y los que insisten en que desistas.
Los que se alegran de tus éxitos, y los que los maldicen.
Los que piensan que el universo es un lugar amistoso, y aquellos que piensan que es hostil.
Los que tienen la mirada limpia, y los que destilan energía negativa.
Los que viven, y los que sobreviven.
Los que no saben de economía, y los que no saben que no saben.
Los orgullosos que “ya lo sabían”, y los humildes que aceptan su ignorancia y la complejidad del mundo.
Los que se arriman en la prosperidad, y los que están cerca en la adversidad.
Los que preparan la venganza, y los que se refugian en el perdón.



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